La escuela juvenil de verano: un proyecto lleno de valores

La Escuela de Verano Juvenil impulsada por el Ayuntamiento a través del Departamento de Educación y con la colaboración de Servicios sociales y Juventud, está siendo todo un éxito. En este proyecto pionero en Segorbe, monitores y alumnos disfrutan de una escuela en la que enseñan mucho más que lo académico.

Actividades en el aula de informática
Actividades en el aula de informática

A parte de reforzar su nivel escolar, también realizan muchas más actividades que fomentan el desarrollo
personal y cultural, con actividades de todo tipo. Desde talleres de autoestima hasta robótica, todo cabe en este curso de verano que se basa en fomentar, sobre todo, la cooperación entre alumnos.

Bajo la supervisión de la Concejala de Educación, Mercedes Pérez, y de personal de los Servicios Sociales del Ayuntamiento, monitores becados por primera vez en Segorbe, forman la plantilla de profesores. Chencho Gascó y Carmen Romera son los educadores que están llevando a cabo esta gran labor con los jóvenes que asisten a la Escuela de Verano. “Estamos encantadísimos con esta iniciativa del Ayuntamiento. Este proyecto es un éxito. Los jóvenes están muy contentos con las clases y con las actividades en general. Vienen muy
a gusto al aula cada día. La relación de los alumnos con los monitores es muy buena, no nos ven como profesores al uso así que dentro del respeto mutuo, tenemos un vínculo con ellos de mucha confianza.
Esto hace que estén cómodos y se expresen con naturalidad y sinceridad” comenta Chencho, uno de los monitores del curso.

A primera hora de cada día comienzan con el refuerzo escolar. La didáctica utilizada es tan divertida que los alumnos llegan puntuales a las clases “teóricas”. Para conocer los puntos fuertes de cada uno de los chicos y chicas, los educadores les han hecho una entrevista personal con un fin magnífico: basar las clases en la cooperación y en el autoaprendizaje.

Por un lado, para que los estudiantes aprendan con sus propias palabras, de igual a igual y por otro lado, para que todos trabajen en el tema en el que se encuentran más a gusto. Esto propicia que su labor en la escuela sea mejor y no solo para aprender, también para enseñar. “Los dos tipos de actividades que hacemos, tanto el académico como el lúdico, son mediante técnicas de aprendizaje muy entretenidas para
los alumnos. La teoría la impartimos mediante las tecnologías de la Información y la Comunicación, con
pizarras digitales, equipos informáticos… etc. Para fomentar que se apliquen en el contenido, hemos organizado concursos tipo “quiz” y nos aprovechamos de su competitividad para que aprendan y se vayan superando cada día. Cuando están haciendo trabajos individuales, los primeros que acaban van siempre a
ayudar al resto de los compañeros” explica Carmen, monitora de la Escuela de Verano.

Visita: Restauración de los gigantes antiguos.
Visita: Restauración de los gigantes antiguos.

A partir de las 11:30h., después de un descanso, y hasta las 14:00h., comienza el amplio catálogo de ocio que la organización de la escuela ha preparado para ellos. Ir a la piscina, talleres de desarrollo personal, visitas culturales, relaciones sociales y talleres de creatividad son la base de las decenas de actividades que están desarrollando todos los días.
“Fuimos al conservatorio a hacer un taller de música y los alumnos quedaron maravillados. Muchos de ellos nunca había visto ni tocado ningún instrumento de verdad y les gustó mucho la experiencia” comenta Chencho con entusiasmo.

Por otra parte los talleres de creatividad incluyen papiroflexia, robótica, construcción mediante manualidades…, pero la actividad estrella según cuenta Carmen es la salida al pantano del Regajo a hacer zorbing y piragüismo. “A los alumnos les ha encantado poder disfrutar del pantano con las piraguas. Ha sido una experiencia muy enriquecedora para todos nosotros”.

Piragüismo en el Pantano del Regajo
Piragüismo en el Pantano del Regajo

Y lo más importante, esta Escuela de Verano ha propiciado una cohesión entre todos los alumnos y alumnas que ha ido más allá de las aulas. Personas que eran más introvertidas o que no les gustaba demasiado salir, ahora se han abierto a sus compañeros y disfrutan de una vida socialmente más activa. Tal y como dicen Carmen y Chencho “sus vidas personales sin duda han mejorado”.

*Miguel Ángel Fernández

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